06 septiembre 2008

EL CASI CRISTIANO


Cuentas veces la verdad nos incomoda, nos causa malestar y queremos levantarnos e irnos, o incluso hasta queremos tomar piedras para lanzarlas, a veces es demasiado terrible saber la verdad sobre todo cuando es completamente diferente de la que pensábamos, y esta verdad nos señala directamente a la cara ; algo así como sucede con AL GORE cuando habla de la destrucción de nuestro planeta, muchos dicen “ESTA LOCO “ EXAGERA “ y miramos los osos morir en su habitad , y solo un loco diria que el clima es normal , huracanes, terremotos , nieve en el Sahara , calor en el Polo Norte .. ¿ porque negamos la verdad ? ¿ por qué no hacemos algo para cambiar?
Jesús dijo Y LA VERDAD OS HARA LIBRES, cuando una herida a llegado a infectarse y nos causa dolor a veces no queremos verla pues nos causa cierto miedo dependiendo del tamaño de la herida. Y si sabemos que tendremos que tomar medidas drásticas para limpiarla y atacar la infección; quisiéramos negar la herida y su gravedad; pero solo enfrentando la verdad podemos hacer algo al respecto.
Puede que para muchos la verdad no sea conveniente y cuando hablamos de ser cristianos es aun menos conveniente pues debemos tener una mascara de "PURESA”, pero si sinceramente queremos ser libres SOLO LA VERDAD LO HARA.
Para mi este sermón que coloco aquí es un reto que me sirve para evaluar mi vida y dejar atrás todas mis ideas y confianza vana, pues dice la palabra que nuestros pensamientos no son los pensamientos de Dios , entonces ¿no seria mejor saber que piensa Dios de mi cristianismo en esta epoca donde hay tantos predicadores ,doctrinas, canales de television , radios cristianas, revistas y tantos que decimos ser cristianos, o mejor decir donde digo ser pues es facil señalar pero ¿que hago de mi vida ?
Espero que para ustedes sea también de bendición


JUAN WESLEY
EL CASI CRISTIANO[
Por poco me persuades a ser cristiano (Hechos 26:28).
Existen muchas almas que hasta este punto llegan: pues desde que se estableció en el mundo la religión cristiana, ha habido un sinnúmero, en todas épocas y de todas nacionali­dades, que casi se han decidido a ser cristianos. Mas viendo que de nada vale ante la presencia de Dios, el llegar tan só­lo hasta este punto, es de la mayor importancia que conside­remos:
Primero, lo que significa ser casi cristiano.
Segundo, lo que es ser cristiano por completo.
1. (I). 1. El ser casi cristiano quiere decir: en primer lugar, la práctica de la justicia pagana; y no creo que ninguno ponga en duda mi aserción, supuesto que la justicia pagana abraza no sólo los preceptos de sus filósofos, sino también esa rectitud que los paganos esperan unos de otros y que muchos de ellos practican. Sus maestros les enseñan: que no deben ser injustos ni tomar lo que no les pertenece sin el consentimien­to de su dueño; que a los pobres no se debe oprimir ni hacer extorsión a ninguno; que en cualquier comercio que tengan con ellos, no se ha de engañar ni defraudar a ricos ni a pobres; que no priven a nadie de sus derechos y si fuere posible, que nada deban a ninguno.
2. Más aún: la mayoría de los paganos reconocían la ne­cesidad de rendir tributo a la verdad y a la justicia y aborre­cían, por consiguiente, no sólo al que juraba en falso, ponien­do a Dios por testigo de una mentira, sino también al que acusaba falsamente a su prójimo calumniándolo. En verdad que no tenían sino desprecio para los mentirosos de todas clases, considerándolos como la deshonra del género humano y la peste de la sociedad.
3. Además: esperaban unos de otros cierta caridad y
misericordia; cualquier ayuda que se pudieran prestar sin de­trimento propio. Practicaban esta benevolencia, no sólo al prestar esos pequeños servicios humanitarios que no causan al que los hace gusto ni molestias, sino también alimentando a los hambrientos; vistiendo a los desnudos con la ropa que les sobraba, y en general, dando a los necesitados lo que no les hacía falta. Hasta tal punto llegaba la justicia de los paga­nos; justicia que también poseen los que casi son cristianos.
(II). 4. La segunda cualidad del que casi es cristiano, es que tiene la apariencia de piedad, de esa piedad que se menciona en el Evangelio de Jesucristo, que tiene las señales exteriores de un verdadero cristiano. Por consiguiente, los que casi son cristianos no hacen nada de lo que el Evangelio prohíbe: no toman el nombre de Dios en vano; bendicen y no maldicen; no juran jamás, sino que sus contestaciones son siempre: sí, sí; no, no; no profanan el día del Señor ni permi­ten que nadie lo profane, ni aun el extranjero que está den­tro de sus puertas; evitan no sólo todo acto de adulterio, for­nicación e impureza, sino aun las palabras y miradas que tienden a pecar de esa manera; más aún toda palabra ociosa, toda clase de difamación, crítica, murmuración, “palabras torpes o truhanerías,” e?t?ape??a, cierta virtud entre los mora­listas paganos; en una palabra, se abstienen de toda clase de conversación que no “sea buena para edificación” y que por consiguiente, contrista “al Espíritu Santo de Dios con el cual estáis sellados para el día de redención.”
5. Se abstienen de beber vino, de fiestas y glotonerías, y evitan hasta donde les es posible, toda clase de contención y disputas; procurando vivir en paz con todos los hombres. Si se les hace alguna injusticia, no se vengan ni devuelven mal por mal. No injurian, no se burlan ni se mofan de sus prójimos por razón de sus debilidades. Voluntariamente no lastiman, ni afligen, ni oprimen a nadie, sino que en todo ha­blan y obran conforme a la regla: “Todas las cosas que qui­sierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos.”
6. En la práctica de la benevolencia, no se limitan a obras fáciles y que cuestan poco esfuerzo, sino que trabajan y sufren en bien de muchos, a fin de proteger eficazmente a unos cuantos por lo menos. A pesar de los trabajos y las penas todo lo que les viene a la mano lo hacen según sus fuerzas, ya sea en favor de sus amigos o ya de sus enemigos; de los buenos o de los malos, porque no siendo “perezosos” en este o en cualquier otro “deber,” hacen toda clase de bien, según tienen oportunidad, a “todos los hombres;” a sus almas lo mismo que a sus cuerpos. Reprenden a los malos, instruyen a los ignorantes, fortifican a los débiles, animan a los buenos y consuelan a los afligidos. A los que duermen espiritualmen­te procuran despertar, y guiar a aquellos a quienes Dios ya ha movido, al “manantial abierto...para el pecado y la in­mundicia,” a fin de que se laven y queden limpios; amones­tando también a los que ya son salvos por la fe a honrar en todo el Evangelio de Cristo.
7. El que tiene la forma de la santidad usa también de los medios de gracia, de todos ellos y siempre que hay la oportunidad. Con frecuencia asiste a la casa de Dios y no co­mo algunos, quienes se presentan ante el Altísimo cargados de cosas de oro y joyería, mostrando vanidad en el vestido y, ya sea por sus mutuas atenciones, impropias de la ocasión, o su impertinente frivolidad, demuestran que no tienen la for­ma ni el poder de la santidad. Pluguiese a Dios que no hu­biera entre nosotros algunas personas de esta clase, que en­tran al templo mirando por todas partes y con todas las se­ñales de indiferencia y descuido; si bien algunas veces pa­rece que piden la bendición de Dios sobre lo que van a hacer; quienes durante el culto solemne se duermen o toman la pos­tura más cómoda posible, o conversan y miran para todas partes, como si no tuvieran nada serio que hacer y Dios es­tuviese durmiendo. Estos no tienen ni la forma de piedad; el que la posee, se porta con seriedad y presta atención a todas y cada una de las partes del solemne culto; muy especialmente al acercarse a la mesa del Señor, no lo hace liviana o descui­dadamente, sino con tal aire, modales y comportamiento, que parece decir: “Señor, ten misericordia de mí, pecador.”
8. Si a todo esto se añade la práctica de la oración con la familia, que acostumbraban los jefes del hogar y el consa­grar ciertos momentos del día a la comunión con Dios en lo privado, observando una conducta irreprochable, tendremos una idea completa de aquellos que practican la religión exte­riormente y tienen la forma de piedad. Sólo una cosa les fal­ta para ser casi cristianos: la sinceridad.
(III). 9. Sinceridad quiere decir un principio real, inte­rior y verdadero de religión, del cual emanan todas estas ac­ciones exteriores. Y a la verdad que si carecemos de este prin­cipio, no tenemos la justicia de los paganos, ni siquiera la suficiente para satisfacer las exigencias del poeta epicúreo. Aun ese mentecato en sus momentos sobrios, decía:
Oderunt pecare boni, virtutis amore;
Oderunt pecare mali, formidini pœnœ.
“Por amor a la virtud dejan de pecar los buenos; mas los malos por temor del castigo.”
De manera que si un hombre deja de hacer lo malo, sim­plemente por no incurrir en las penas, no hace ninguna gra­cia. “No te ajusticiarán.” “No alimentarás a los cuervos col­gado de un madero,” dijo el pagano y en esto recibe su única recompensa. Pero ni aun según la opinión de ese poeta es un hombre inofensivo como este, tan bueno como los paganos rectos. Por consiguiente, no podemos decir con verdad de una persona, quien, guiada por el móvil de evitar el castigo, la pérdida de sus amistades, sus ganancias o reputación, se abs­tiene de hacer lo malo y practica lo bueno, y usa de todos los medios de gracia, que casi es cristiana. Si no tiene mejores intenciones en su corazón, es un hipócrita.
10. Se necesita, por lo tanto, de la sinceridad para este estado de casi ser cristiano; una intención decidida de servir a Dios y un deseo firme de hacer su voluntad. Significa el deseo sincero que el hombre tiene de agradar a Dios en to­das las cosas; con sus palabras, sus acciones, en todo lo que hace y deja de hacer. Este propósito del hombre que casi es cristiano, afecta todo el tenor de su vida; es el principio que lo impulsa a practicar el bien, abstenerse de hacer lo malo y a usar los medios que Dios ha instituido.
11. En este punto, probablemente pregunten algunos: “¿Es posible que un hombre pueda ir tan lejos y, sin embar­go, no ser más que casi cristiano?” “¿Qué otra cosa además se necesita para ser cristiano por completo?” En contestación diré: que según los oráculos sagrados de Dios y el testimonio de la experiencia, es muy posible avanzar hasta tal punto y sin embargo, no ser más que un casi cristiano.
12. Hermanos, grande “es la confianza con que os ha­blo.” “Perdonadme esta injuria” si declaro mi locura desde los techos de las casas para vuestro bien y el del Evangelio. Permitidme pues, que hable con toda franqueza de mí mismo, como si hablase de otro hombre cualquiera; estoy dispuesto a humillarme para ser después exaltado; y a ser todavía más vil para que Dios sea glorificado.
13. Durante largo tiempo y como muchos de vosotros podéis testificar, no llegué sino hasta este punto; si bien usa­ba de toda diligencia para desterrar lo malo y tener una con­ciencia libre de toda culpa; “redimiendo el tiempo;” me apro­vechaba de todas las oportunidades que se presentaban de ha­cer bien a los hombres; usaba constante y esmeradamente de todos los medios de gracia tanto públicos como privados; pro­curaba observar la mejor conducta posible en todos lugares y toda hora y, Dios es mi testigo, hacía yo todo esto con la mayor sinceridad puesto que tenía vivos deseos de servir al Señor y resolución firme de hacer su voluntad en todo; de agradar a Aquel que se había dignado llamarme a pelear “la buena batalla” y a echar mano de la vida eterna; sin embargo, mi conciencia me dice, movida por el Espíritu Santo, que durante todo ese tiempo yo no era más que un casi cristiano.
II. Si se pregunta: ¿qué otra cosa además de todo esto significa el ser cristiano por completo? contestaré:
(I). 1. En primer lugar, el amor de Dios quien así dice en su Santa Palabra: “Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas.” Ese amor que llena el corazón, que se posesio­na de todos los afectos y desarrolla las facultades del alma, empleándolas en toda su plenitud. El espíritu de aquel que de esta manera ama al Señor, de continuo se regocija en Dios su Salvador; su deleite está en el Señor a quien en todas las cosas da gracias; todos sus deseos son de Dios y permanece en él la memoria de su nombre; su corazón a menudo ex­clama: “¿A quién tengo yo en los cielos?” “Y fuera de ti na­da deseo en la tierra.” Y ciertamente, ¿qué otra cosa puede de­sear además de Dios? A la verdad que no el mundo ni las cosas del mundo: porque está crucificado al mundo y el mundo a él; “ha crucificado la carne con los afectos y concupiscencias;” más aún, está muerto a toda clase de soberbia porque “la ca­ridad...no se ensancha;” sino que por el contrario, como el que vive en el amor, así “vive en Dios, y Dios en él” y se con­sidera a sí mismo menos que nada.
(II). 2. En segundo lugar, otra de las señales del ver­dadero cristiano, es el amor que profesa a sus semejantes, pues que el Señor ha dicho: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Si alguno preguntase: “¿Quién es mi prójimo?” le contestaríamos: todos los hombres del mundo, todas y cada una de las criaturas de Aquel que es el Padre de los espíritus de toda carne. No debemos exceptuar a nuestros enemigos ni a los enemigos de Dios y de sus propias almas, sino que los debemos amar como a nosotros mismos, como “Cristo nos amó a nosotros;” y el que quiera comprender mejor esta cla­se de caridad, que medite sobre la descripción que Pablo da de ella. “Es sufrida, es benigna;...no tiene envidia” no juzga con ligereza; “no se ensancha,” sino que convierte al que ama en humilde siervo de todos. El amor “no hace sinrazón…no busca lo suyo sino sólo el bien de los demás y que to­dos sean salvos; “no se irrita,” sino que desecha la ira que sólo existe en quien no ama; “no se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, to­do lo espera.”
(III). 3. Aún hay otro requisito para ser verdadera­mente cristiano, que pudiera considerarse por separado, si bien no es distinto de los anteriores, sino al contrario, la ba­se de todos ellos es: la fe. Excelentes cosas se dicen de esta virtud en los Oráculos de Dios. “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios,” dijo el discípulo ama­do. “A todos los que le recibieron, dióles potestad de ser he­chos hijos de Dios, a los que creen en su nombre.” “Y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe.” El Señor mismo declara que: “El que cree en mí, aunque esté muerto vivirá.”
4. Nadie se engañe a sí mismo. “Necesario es ver clara­mente que la fe que no produce arrepentimiento, amor y bue­nas obras, no es la viva y verdadera, sino que está muerta y es diabólica; porque aun los demonios mismos creen que Je­sucristo nació de una virgen; que hizo muchos milagros y de­claró ser el Hijo de Dios; que sufrió una muerte penosísima por nuestras culpas y para redimirnos de la muerte eternal; que al tercer día resucitó de entre los muertos; que subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre y que el día del juicio vendrá otra vez a juzgar a los vivos y a los muer­tos. Estos artículos de nuestra fe y todo lo que está escrito en el Antiguo y Nuevo Testamentos, los demonios creen firme­mente, y sin embargo, permanecen en su estado de condena­ción porque les falta esta verdadera fe cristiana.”[2]
5. “Consiste la verdadera y única fe cristiana,” usando el lenguaje de nuestra Iglesia, “no sólo en aceptar las Sagra­das Escrituras y los Artículos de nuestra fe, sino en tener una plena seguridad y completa certeza de que Cristo nos ha sal­vado de la muerte eterna. Es una confianza firme y una certidumbre inalterable de que Dios nos ha perdonado nuestros pecados por los méritos de Cristo, y de que nos hemos recon­ciliado con El; lo que inspira amor en nuestros corazones y la obediencia de sus santos mandamientos.”
6. Ahora bien, todo aquel que tenga esta fe “que puri­fica el corazón” (por medio del poder de Dios que reside en él) de la soberbia, la ira, de los deseos impuros, “de toda maldad,” “de toda inmundicia de carne y de espíritu;” y por otra parte lo llena con un amor hacia Dios y sus semejantes, más poderoso que la misma muerte, amor que lo impulsa a hacer las obras de Dios; a gastar y gastarse a sí mismo traba­jando en bien de todos los hombres; que sufre con gozo los reproches por causa de Cristo, el que se burlen de él, lo des­precien, que todos lo aborrezcan, más aún, todo lo que Dios en su sabiduría permite que la malicia de los hombres o los demonios inflijan sobre él; cualquiera que tenga esta fe y tra­baje impulsando por este amor, es no solamente casi, sino cris­tiano por completo.
7. Mas ¿dónde están los testigos vivientes de todas estas cosas? Os ruego, hermanos, en la presencia de ese Dios ante quien están “el infierno y la perdición... ¿cuánto más los corazones de los hombres?” que os preguntéis cada uno en vuestro corazón: ¿Pertenezco a ese número? ¿Soy recto, misericordioso y amante de la verdad, siquiera como los me­jores paganos? Si así es, ¿tengo solamente la forma exterior del cristiano? ¿Me abstengo de hacer lo malo, de todo lo que la Palabra de Dios prohíbe? ¿Hago con todas mis fuerzas to­do lo que me viene a la mano por hacer? ¿Uso de los medios instituidos por Dios siempre que se ofrece la oportunidad? ¿Y hago todo esto con el deseo sincero de agradar a Dios en todas las cosas?
8. ¿No tenéis muchos de vosotros la conciencia de encon­traros muy lejos de ese estado de mente y corazón; de que ni siquiera estáis próximos a ser cristianos; de que no llegáis a la altura de la rectitud de los paganos; de que ni aun tenéis la forma de la santidad cristiana? Pues mucho menos ha en­contrado Dios sinceridad en vosotros, el verdadero deseo de agradarle en todas las cosas. No habéis tenido ni la intención de consagrar todas vuestras palabras y obras, vuestros nego­cios y estudios, vuestras diversiones a su gloria. No habéis determinado ni siquiera deseado, hacer todo “en el nombre del Señor Jesús” y ofrecerlo todo como un sacrificio espiri­tual, agradable a Dios por Jesucristo.
9. Mas suponiendo que hayáis determinado y decidido hacerlo, ¿será bastante el hacer propósitos y el tener buenos deseos, para ser un verdadero cristiano? En ninguna mane­ra. De nada sirven los buenos propósitos y las sanas determi­naciones a no ser que se pongan en práctica. Bien ha dicho al­guien que “el infierno está empedrado de buenas intenciones.” Queda por resolver la gran pregunta: ¿Está vuestro corazón lleno del amor de Dios? ¿Podéis exclamar con sinceridad: “¡Mi Dios y mi Todo!”? ¿Tenéis otro deseo además de poseer­lo en vuestro corazón? ¿Os sentís felices en el amor de Dios? ¿Tenéis en El vuestra gloria, vuestra delicia y regocijo? ¿Lle­váis impreso en vuestro corazón este mandamiento: “Que el que ama a Dios, ame también a su hermano”? ¿Amáis pues a vuestros semejantes como a vosotros mismos? ¿Amáis a todos los hombres, aun a vuestros enemigos y los enemigos de Dios, como a vuestra propia alma, como Cristo os amó a vosotros? ¿Creéis que Cristo os amó y se dio a sí mismo por vosotros? ¿Tenéis fe en su sangre? ¿Creéis que el Cordero de Dios ha “quitado” vuestros pecados y los ha tirado como una piedra en lo profundo del mar? ¿Creéis que ha raído la cédula que os era contraria, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz? ¿Habéis obtenido la redención por medio de su san­gre, aun la remisión de vuestros pecados? Y por último, ¿da su Espíritu testimonio con vuestro espíritu de que sois hi­jos de Dios?
10. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que está en medio de nosotros, sabe que si algún hombre muere sin esta fe y sin este amor, mejor le fuera al tal hombre el no haber nacido. Despiértate, pues, tú que duermes e invoca a Dios; llámale ahora, en el día cuando se le puede encontrar; no le dejes descansar hasta que haga pasar todo “su bien de­lante de tu rostro,” hasta que te declare el nombre del Se­ñor “Jehová, fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad; que guarda la misericor­dia en millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado.” Que ningún hombre os engañe ni os detenga antes de que hayáis obtenido esto, sino al contrario clamad de día y de noche a Aquel que “cuando aun éramos flacos, a su tiempo murió por los impíos” hasta que sepáis en quién habéis creí­do y podáis decir: “¡Señor mío, y Dios mío!” orando sin cesar y sin desmayar hasta que podáis levantar vuestras manos ha­cia el cielo y decir al que vive por siempre jamás: “Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo.”
11. Pluga al Señor que todos los que aquí estamos reu­nidos sepamos no solamente lo que es ser casi cristianos, sino verdaderos y completos cristianos; estando gratuitamente jus­tificados por su gracia por medio de la redención que es en Jesús; sabiendo que tenemos paz con Dios por medio de Je­sucristo; regocijándonos con la esperanza de la gloria de Dios y teniendo el amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.

16 agosto 2008

14 agosto 2008

LA COMPASION DE JESUS


DL Moody fue un gran siervo de DIOS , aquí comparto un bello sermon en el cual es usado por Dios , si en tu corazon hay tristeza y no conoces a Jesus o aun si no lo conoces y requieres conocerlo en cada una de sus bondades este seria un gran sermon para ti ,
deseo mucho que quienes lean sean bendecidas por estas palabras como lo fui yo


LA COMPASION DE JESUS


Y salió Jesús y vió una gran multitud, y tuvo compasión de ellos Mr.6:30
Jesús fue movido a compasión; en este versículo vemos que después que los discípulos de Juan el Bautista le dijeron que su maestro había sido decapitado Jesús se fue a un lugar desierto y que la multitud le siguió y que Él, al ver la multitud, «tuvo compasión de ellos» y sanó a sus enfermos. Si Jesús estuviera esta noche aquí, de pie, en mi lugar, su corazón también se compadecería al mirar porque Él, al observar vuestro rostro podría ver las cargas, tribulaciones y aflicciones que tenéis que llevar. Están escondidas a mis ojos, pero Él las conoce y por ello, cuando las multitudes se aglomeraban a su alrededor, Él sabía cuántos había allí con el corazón dolorido y el cuerpo quebrantado. Pero Él está aquí esta noche, aunque no le podemos ver con los ojos del cuerpo y no hay pena ni tribulación que alguien esté sufriendo que e1 no conozca, y Él es el mismo esta noche que cuando estaba sobre la tierra; el mismo Jesús, el mismo Jesús compasivo.Cuando vio la multitud tuvo compasión de ellos y sanó a sus enfermos, y espero que Él va a sanar a muchas almas enfermas aquí y va a restañar muchas heridas y vendar muchos corazones. Y dejadme decir al empezar el sermón que no hay corazón magullado del que el Hijo de Dios se compadezca y sane si se le da oportunidad. «No quebrará la caña cascada ni apagará el pabilo que humea.» Él vino al mundo para traer misericordia, gozo, compasión y amor.Si yo fuera un artista me gustaría bosquejar algunas escenas bíblicas esta noche y poner delante de vosotros esta gran multitud de la cual Él tuvo compasión. Y luego dibujaría otro apunte del leproso que se le acerca, lleno de manchas y costras, de pies a cabeza. Aquí hay un hombre a quien han echado de su casa, que ha sido abandonado por sus amigos, que va a Jesús con su historia desgraciada y triste. Y ahora, amigos, permitidme quehagamos vívidas las historias de la Bibliaporque son todas reales. Pensemos en el leproso. Pensemos en lo mucho que ha sufrido. No sé cuántos años hace que está alejado de su esposa, hijos y hogar, pero sí sé que vive solo. Lleva puesto un vestido especial, como un sambenito, para que todo el que se le acerca se dé cuenta de que es inmundo. Y cuando él veía a alguno tenía que advertirle, gritando: «¡Inmundo! ¡Inmundo! ¡Inmundo!» Sí, y si su propia esposa hubiera ido a decirle que uno de los hijos estaba muriéndose el leproso no se habría atrevido a acercarse a ella; tenía la obligación de apartarse. Tenía que escuchar a los demás desde cierta distancia y no podía estar presente en los últimos momentos de su hijo. Era, por así decirlo, un hediondo cadáver vivo; algo peor que la muerte. Y aquí tenemos a este hombre, un desecho, un paria, hacia el cual no se extendía una mano amiga. ¡Oh, qué vida tan terrible Pensemos luego en que se está acercando a Cristo y que cuando Cristo le ve se nos dice: tuvo compasión de él. El corazón de Jesús latía al unísono con el del pobre leproso: tuvo compasión de él y el leproso se acercó a Jesús y dijo: «Señor, si quieres puedes limpiarme.» Sabía que nadie podía hacer una cosa semejante excepto el mismo Hijo de Dios yel gran corazón de Cristofue movido a compasión por el leproso. Oigamos las palabras de gracia que salen de los labios de Jesús: « ¡Quiero; sé limpio!», y el leproso se mira y se ve limpio en aquel mismo instante. Veámosle ahora camino de su casa y de sus hijos y amigos. Ya no es un paria, algo asqueroso, afectado por la terrible enfermedad de la le ra, sino que vuelve a los suyos con regocijo. Ahora bien, amigos, podéis decir que os produce lástima un hombre cuyas condiciones son tan tristes, pero ¿se os ha ocurrido alguna vez que vosotros estáis en condiciones mil veces peores?La lepra del alma es mucho peor que la lepra del cuerpo. Y preferiría mil veces tener el cuerpo lleno de lepra que ir al infierno con el alma llena de pecado. Sería mucho mejor que me cortaran una mano o que se me secara un pie y que me quedara ciego todos los días de mi vida a ser expulsado de la presencia de Dios a causa de la lepra del pecado. Escucha los gemidos y la agonía que llena este mundo a causa del pecado. Si eres un alma enferma del pecado, llena de lepra, tu que estás aquí esta noche, si vienes a Cristo, Él tendrá compasión de ti y te dirá como dijo a este leproso: «Quiero, sé limpio.»El muerto resucitadoVayamos ahora al siguiente cuadro que representa a Jesús movido a compasión. Ved esta casita. En ella vive una pobre viuda. Quizás hace unos meses que enterraron a su marido y ahora sólo tiene un hijo. ¡Cómo le idolatra! Confía en que va a ser el apoyo y sostén de su edad avanzada. Le ama más que su propia sangre y vida. Pero mirad, la enfermedad entra en la casa y la muerte viene y pone su mano helada sobre el muchacho. Podéis ver a la madre, viuda, velándole día y noche, pero al fin los ojos del enfermo se cierran y su dulce voz es apagada para siempre. Por lo menos así lo piensa ella. No va a oírle más una vez lo hayan enterrado. Ha llegado la hora del entierro. Muchos habéis estado en una casa que en que hay luto y habéis acompañado, con los amigos, el cadáver a la tumba, y dais una mirada a la persona amada por última vez. No hay ninguno aquí que no haya perdido algún deudo suyo. Nunca he ido a un entierro y visto a una madre dando el último adiós a un hijo muerto sin que haya sentido un dardo que me penetraba el corazón o haya podido retener las lágrimas ante una vista semejante. Bien, la madre da el último beso a la frente fría; el último beso y la última mirada, y el cuerpo, tapado, en el ataúd, va a ser puesto en su lugar definitivo.La madre tiene muchos amigos. La ciudad de Naín asistía en masa a este entierro. Veo la multitud que se empuja hacia las puertas de la ciudad, y más lejos, acercándose por el camino polvoriento veo a trece hombres, cansados, que se hacen a un lado para dejar paso a la comitiva. El grupo lo forman el Hijo de Dios y sus discípulos íntimos. Jesús mira la escena, ve la madre sollozando, abrumada, con el corazón hecho trizas, y Él mismo siente que se le conmueve el corazón. Sí, el gran corazón del Hijo de Dios tiene compasión y se acerca al féretro, lo toca y dice:«Joven a ti te digo, levántate»y el muchacho se incorpora y empieza a hablar. Puedo ver a la multitud atónita; puedo ver a la viuda, madre del chico, que regresa a su casa con los rayos matutinos de la resurrección brillando en su corazón. Sí, Jesús había tenido compasión de ella. Y no hay viuda en esta sala a cuya voz Cristo no responda dándole paz en sus tormentas. Oh, queridos amigos, permitidme que diga que si vuestro corazón está dolorido necesitáis a un amigo como Jesús. Él es el amigo que necesita la viuda; Él es el amigo que todo corazón que sangra necesita; Él tendrá compasión de ti y vendará tus heridas si quieres acudir a Él tal como te encuentras. Él te recibirá sin reprenderte ni disciplinarse en su amoroso seno y te dirá: «Paz a ti», y andarás a la luz del sol de su amor a partir de este momento. Cristo vale más que todo el mundo junto. Él es el amigo que necesitas y ruego a Dios que cada uno de vosotros pueda conocerle en este momento como Salvador y amigo.El hombre a quien robaron y maltrataronEl cuadro siguiente que voy a bosquejar para ilustrar la compasión de Cristo es el del hombre que desciende a Jericó y cae en manos de ladrones. Le han quitado el manto y el dinero que llevaba; le han apaleado y le han dejado medio muerto. Miradle, herido, sangrante, sin conocimiento. Y ved ahora por el camino un sacerdote que pasa y da una mirada a la escena. No siente compasión ni deseo alguno de ayudar al pobre hombre. Pasa de largo por el otro lado del camino sin acercarse demasiado. Después de este sacerdote viene un levita, el cual dice: «Pobre hombre.» No, tampoco hace nada por él. ¡Ay, son muchos los que obran como el sacerdote y el levita! Quizás algunos, al venir a esta sala, habéis visto algún borracho tambaleándose por la calle y habéis dicho simplemente: «Pobre desgraciado», sino es que os habéis reído de alguna necedad que ha dicho o hecho el desgraciado. Nosotros somos muy diferentes del Hijo de Dios. Al fin pasa un samaritano y da una mirada al herido y siente compasión de él. Se apea del asno y tomando aceite lo vierte sobre las heridas, se las venda y lo saca de la cuneta, lo coloca sobre su bestia y se lo lleva al mesón, donde dispone lo que hay que hacer para su cuidado. Este buen samaritano representa a vuestro Cristo y al mío. Vino al mundo para buscar y salvarlo que se había perdidoJoven, tú has venido a Londres y has acabado juntándote con malas compañías. Has ido con ellos a lugares de vicio y tabernas y te han dejado mal herido y sangrando. ¡Oh, ven esta noche al Hijo de Dios y Él va a tener compasión de ti y te sacará de esta inmundicia y te transformará elevándote a su reino y llevándote a las alturas de su gloria si se lo permites. No importa quién seas; no importa cuál haya sido tu vida pasada. Como dijo Jesús a la pobre mujer adúltera: «Ni yo te condeno; vete y no peques más.» Jesús tuvo compasión de ella y tiene compasión de ti. Este hombre que desciende de Jerusalén a Jericó representa a millares aquí en Londres y este buen samaritano representa al Hijo de Dios. Joven, Jesucristo ha puesto su corazón para salvarte. ¿Quieres recibir su amor y compasión? No albergues pensamientos duros acerca del Hijo de Dios. No creas que te condena. Ha venido para salvarte.El Hijo pródigoPero me gustaría pintar otro cuadro, otra escena, la del joven que se marchó de su casa, que encontramos en el capítulo quince de Lucas; un hijo ingrato que pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía ya antes de tener derecho a ella; la quería al instante. Le dijo a su padre: «Dame la parte de la hacienda que me corresponde», y su buen padre le dio su parte y él se marchó. Ahora le vemos que emprende su camino, lleno de orgullo, arrogante, y empieza a vivir con todo despilfarro en un país extranjero, pongamos Londres. ¿Cuántos habéis venido a Londres, que es para vosotros un país extranjero, para malgastar el dinero? Sí, y este joven fue popular en tanto que tuvo dinero. Sus amigos duraron lo mismo que el dinero. En tanto lo tiene paga la cuenta en la taberna y todos sus compinches le dan el parabien y palmaditas a la espalda. ¡Qué locura! Pero ido el dinero se terminaron los amigos. ¡Oh, los que servís al diablo tenéis a un amo muy duro! Bien, cuando el dinero del hijo pródigo hubo desaparecido sus amigos se rieron de él y le llamaron necio, lo cual era una gran verdad. ¡Qué ciego y equivocado estaba este joven! Mirad lo que se perdió. Perdió el hogar de su padre, mesa y comida, la reputación, el confort y su trabajo, aunque más adelante consiguió otro en aquel país apacentando cerdos. Éste era un negocio ¡legítimo para él, no le correspondía hacerlo. Y esto es lo que haceel que se vuelve atrásestá a sueldo del diablo. Ha perdido el tiempo y su reputación. Nadie tiene confianza en uno que se vuelve atrás, porque incluso el mundo desprecia a los tales. Este hombre no tiene ya reputación. Miradle entre los cerdos. Un día pasa uno en aquel país extraño y viéndole dice: «¿Qué hace este desgraciado, sin calzado, medio desnudo, vigilando cerdos?» «Ah», dice el pródigo, «no hables de mí de esta manera. Mi padre es rico y sus criados van me . or vestidos que tú» - « ¡Qué va! », dice el otro.«Si tuvieras un padre tal como describes estoy seguro que no te reconocería.» Y nadie quería creerle.Ha perdido su testimonioNadie da crédito ni cree a uno que se hace atrás. Si habla del goce que ha tenido con el Señor nadie le cree. ¡Oh, desgraciado, me das lástima! Sería mejor que regresaras al hogar. Por lo menos el pobre hijo pródigo volvió en sí y dijo: «Me levantaré e iré a mi padre»,y lo hace y se pone en marcha. Miradle por el camino, pálido, hambriento, con la cabeza gacha, sin fuerzas y quizás enfermo. Nadie puede reconocerle como no sea su padre. Pero el amor tiene una vista como un lince para distinguir su objetivo. El anciano ha estado esperándole. Podemos verle muchas noches en el terrado mirando en lontananza por si le ve de lejos. Muchas noches ha estado orando a Dios, pidiendo que su hijo pródigo regrese. Todos los que le han hablado de él en aquel país extranjero le han dicho que el chico avanza rápidamente hacia su ruina total. El anciano pasa mucho tiempo orando por él y al fin su fe empieza a vigorizarse y dice: «Creo que Dios va a enviarme a mi hijo y un día ve, desde lejos, al hijo perdido, pero ahora hallado. No le reconoce por el vestido, pero sí por el paso y el porte y se dice: « Sí, éste es mi hijo.» Ved cómo el padre baja rápido las escaleras, cómo se precipita hacia el camino, cómo corre. ¡Ah!, es, podríamos decir, lo mismo que hace Dios. Muchas veces el Dios de la Biblia es representado apresurándose, corriendo; tiene gran prisa para recibir al que se ha hecho atrás. Sí, el anciano está corriendo, ve de lejos a su hijo y tiene compasión de él. El muchacho quiere contarle la historia de lo que ha hecho y dónde ha estado y el padre quiere oírle; su corazón está lleno de compasión y lo abraza en su seno. El muchacho quiere entrar y quedarse en la cocina con los sirvientes, pero el padre no le deja. ¡No!, manda a los criados que le pongan zapatos en los pies y anillo en el dedo y que maten el becerro grueso y hagan todos una fiesta. El hijo pródigo ha vuelto al hogar, el que se había hecho atrás ha regresado. ¡Oh, tú que te has vuelto atrás vuele al hogar y habrá gozo en tu corazón y en el corazón de Dios! ¡Que Dios haga que regresen al hogar todos los que se han hecho atrás presentes aquí esta noche y que lo hagan hoy mismo. Di como dijo el pródigo: «Me levantaré e iré a mi padre» y yo, bajo la autoridad de Dios, te digo que Él te recibirá, borrará todos tus pecados y te restaurará a su amor y volverás a andar a la luz de su rostro después de la reconciliación.

03 agosto 2008

El fin de la venganza por el medio del perdon

Gordon Wilson sujetaba la mano de su hija Marie mientras ambos yacían atrapados bajo una montaña de escombros. Era 1987, los dos estuvieron entre los asistentes a un pacífico servicio conmemorativo en Enniskillen (Irlanda del Norte), cuando estalló una bomba terrorista. Al final del día, Marie y nueve otros civiles habían muerto y sesenta y tres habían sido hospitalizados con heridas. "Papa, yo te amo mucho" - fueron las ultimas palabras de Marie.
Asombrosamente, Gordon rehusó pedir que se tomaran represalias, diciendo que expresiones de ira no podían devolverle su hija ni traer la paz a Belfast. Sólo unas horas después del atentado, dijo a periodistas de la BBC: "He perdido a mi hija, y la echaremos de menos. Pero no guardo rencor…Eso no me la devolvería… Les ruego que no me pidan una razón…no tengo respuesta. Pero sé que tiene que haber un plan. Si no creyera eso, me suicidaría. Es parte de un plan mayor, y Dios es bueno. Y nos volveremos a ver". Más tarde, Gordon dijo que no era su intención que se formulara una teología de justicia con sus palabras. Simplemente le habían salido de lo más profundo de su corazón. En los días y meses que siguieron al atentado, luchó para vivir de acuerdo con sus palabras. No era fácil, pero era algo de qué agarrarse, algo para mantenerlo a flote en las horas más sombrías.Sabía que los terroristas que le quitaron la vida a su hija no tenían ningún remordimiento, y sostuvo que deberían ser castigados y encarcelados. Aún así, se le entendió mal, y muchos lo ridiculizaron porque rehusaba buscar venganza.

"Los que tienen que responder por esta acción, un día enfrentarán al juicio de Dios, que está mucho más allá de mi perdón… Estaría mal de mi parte dar la impresión de que a pistoleros y a terroristas pone-bombas se les debería permitir andar libremente por las calles. Pero por mi parte…sean juzgados o no en esta vida por un tribunal…yo hago lo que puedo por manifestar perdón… La última palabra le corresponde a Dios…y los que buscan su perdón tendrán que arrepentirse." El perdón le permitió a Gordon aceptar la muerte repentina de su hija, y tuvo efecto mucho más allá de su propia persona. Por lo menos por un tiempo, sus palabras rompieron el círculo vicioso de matanza y venganza.


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La historia de Steven McDonald ha tocado a muchos americanos, pero parece que no son muchos los que ven en su acto de perdonar algo más que un acto de voluntad sobrenatural. Steven, un policía y detective de la ciudad de Nueva York, fue baleado en 1986 mientras interrogaba a tres jóvenes en el Parque Central, y quedó paralizado del cuello hacia abajo. Llevaba menos de un año de casado, y su esposa tenía dos meses de embarazo.Shavod Jones, su asaltante, provenía de un complejo de viviendas públicas en Harlem, Nueva York; Steven vivía en un barrio de gente blanca adinerada. Su breve encontronazo podría haber terminado con prisión para uno, y toda una vida de amargura para el otro. Pero aún antes de que soltaran a Shavod de la cárcel, comenzó a cartearse con él en un esfuerzo de traer “paz y propósito” a la vida de ese joven. Steven escribe: Preguntarme por qué me había disparado el muchacho era algo que estaba completamente fuera de mi pensamiento mientras miraba el cielo raso desde mi cama en el hospital. Estaba perplejo, pero descubrí que no podía odiarlo a él sino a las circunstancias que esa tarde lo habían llevado al Parque Central con una pistola escondida en el pantalón.Para ese muchacho yo era una chapa, un uniforme que representaba al gobierno. Yo era el sistema que les permitía a los dueños de casas cobrar alquiler por apartamentos escuálidos en edificios deteriorados; yo era la agencia municipal que reconstruía barrios pobres y echaba a los residentes, mediante el “aburguesamiento”, sin tener en cuenta si eran buenos ciudadanos que respetaban la ley, o criminales y traficantes en drogas; yo era el policía irlandés que se presentaba en una disputa doméstica y se iba sin hacer nada porque no había ninguna violación de la ley.Para Shavod Jones, yo era el chivo expiatorio, el enemigo. No me veía como una persona con seres queridos, como hombre casado y futuro padre. Él estaba infectado con los mitos que circulan entre su gente: Los policías son racistas, se vuelven violentos, así que ármate contra ellos. No, yo no podía echar la culpa a Jones. La sociedad, la familia, las agencias sociales responsables por él, los que hicieron que fuera imposible que sus padres se quedaran juntos – todos le habían fallado mucho antes de que Shavod Jones se encontrara con Steven McDonald en el Parque Central.A veces, cuando no me siento bien, puede que me enoje. Pero me doy cuenta de que el enojo es una emoción derrochada…A veces estoy enojado con el adolescente que me pegó el balazo; pero más a menudo le tengo lástima. Sólo espero que él pueda cambiar su vida y ayudar a la gente en vez de hacerles daño. Yo le perdono y espero que pueda encontrar paz y propósito en su vida.Al principio Shavod no contestó las cartas de Steven; más tarde, cuando lo hizo, el intercambio fracasó, porque Steven rehusó acceder a su pedido de ayudarle a obtener la libertad condicional. A fines de 1995, sólo tres días después de salir de la prisión, Shavod perdió la vida en un accidente de motocicleta. Steven continúa predicando su mensaje de amor y perdón desde su silla de ruedas.Hace varios años visité a Steven en su casa en Long Island, e inmediatamente quedé impresionado por su bondadosa manera, sus ojos chispeantes, y el alcance de su invalidez. Es bastante difícil para una persona mayor vivir confinado a una silla de ruedas. Que a un hombre lo arranquen de la vida activa a los veintinueve años es devastador; agrega a esto tener que respirar por una traqueotomía, y un hijo de dieciocho años cuyo papá nunca ha podido abrazarlo – ahí tienes a Steven McDonald. Pero no percibí ningún enojo, ninguna amargura.Con calma y con firmeza me abrió su corazón. Habló de aquel balazo como de una “bendición”, una dura prueba de fe, que sin duda lo había acercado más a Dios, y lo había obligado a enfocarse más en lo espiritual y lo eterno:Al principio, el perdón era una manera de seguir adelante, una manera de dejar atrás aquel horrible accidente. Pero luego me di cuenta de que yo había vivido una vida pecaminosa y egoísta, y que yo mismo necesitaba perdón. Era muy simple.Ahora, Steven ha encontrado un propósito para su vida: enseñar a perdonar. Regularmente habla en escuelas primarias y secundarias, y en ceremonias de graduación. Considera su trabajo como un encargo de Dios. Puesto que perdonó, y compartió con otros su acto de perdonar, Steven tiene la esperanza de que la gente vuelva a descubrir a Dios.Once años después del balazo, su esposa Patti sigue fielmente a su lado. Luchan a diario con la realidad de su incapacidad y los efectos que tiene sobre su matrimonio. A menudo Steven tiene que batallar contra el desaliento, y hasta ha luchado contra pensamientos suicidas. Pero cuando le pregunté si el perdonar en sí había sido una lucha, dijo que no, que era más bien un don, una gracia.No debe ser fácil perdonar cuando uno ha sido tan gravemente herido. Pero aún en la agonía más profunda tenemos que elegir entre amar u odiar, perdonar o condenar, buscar reconciliación o venganza. Steven podría haberse amargado, pero escogió el camino de la paz y la reconciliación, y hasta el día de hoy está transformando la vida de otros.



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Aqui un testimonio que conto mi pastor . Lo cuento de la memoria.

En los años 1915 fue el genocidio de los armenios por los asi llamados Jóvenes Turcos, en el Imperio Otomano. los turcos mataron muchos armenios con tanta brutalidad, que narrarlo fielmente es imposible , nosotros solo podemos imaginar. habia una familia, de armenios, a su casa llegaron los turcos, mataron a los padres ante los ojos de sus hijas. A la hija menor de la familia armenia el jefe de los turcos la dio a sus compañeros para que se diviertan..y la mayor el mismo la llevo, para que ella le sirva. Paso bastante tiempo, y ella soporto muchas cosas horribles. Pero un dia Dios le dio una opurtunidad de escapar. y fue un milagro que ella pudo hacerlo, escapo. Y despues de un tiempo ella fue a un hospital a trabajar. Y paso asi que un dia ellos se encontraron otra vez - ella y aquel jefe de los turcos, a quien ella servia. A el llevaron a este hospital herido gravemente . Y esa muchacha estaba al cuidando de el. Mucho tiempo el estaba asi, muy enfermo, no podia hacer nada, el no entendia nada. Y ella siempre estaba haciendo todo lo que debia hacer una enfermera para este hombre, y mucho tiempo paso ayudandole a sobrevivir. Y por fin un dia el se sentio mejor, y ya podia entender lo que pasaba a su al rededor ; el medico le dijo a el que el no estaria vivo ahora si no fuera por la enfermera, Y cuando el turco este turco la vio, la pregunto si no la habia conocido antes . Y ella dijo que si, y le conto quien era. Entonces este hombre le pregunto - "Por que no me mataste?" .. Y ella respondio - "Yo sigo a Aquel,quien me dijo que debo hacer las cosas asi ".


Soldados romanos, Pilato, Herodes y los miembros de Sanedrin simplemente "hacian su trabajo" - una excusa miserable, la cual usaban despues y usan ahora. Jesus dejo esto para atras, El llamaba directamenta a los corazones de la gente. Ellos necesitaban del perdon, mas qu cualquier otra cosa. Nosotros, quien creemos en la redencion, sabemos que Jesus pensaba no solo de aquellos que lo mataban, cuando decia sus ultimas palabras. El pensaba en nosotros. Con su cruciifixcion y solo con esta El puso el FIN a la ley de la eterna venganza. El nos dejo un camino el cual podemos aceptar o no. Nosotros podemos escoger perdonar o no perdonar. El perdon nos libera, el rencor y venganza nos condenan


No paguéis a nadie mal por mal;
procurad lo bueno delante de todos los hombres.
Si es posible, en cuanto dependa de vosotros,
estad en paz con todos los hombres.
No os venguéis vosotros mismos, amados míos,
sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está:
Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer;
si tuviere sed, dale de beber;
pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.


(Romanos 12:17-21)

17 julio 2008

Los límites del perdón II

Karl pronto murio sin recibir el perdon de Simon . Simon Wiesenhal fue salvado por los soldados americanos.

Aquella escena del hospital nunca lo dejaba en paz.

Karl le dejo todo lo que tenia a Simon; pero el tomo solo la direcion de su madre y despues de la guerra la visitó en Stuttgart. Esta visita solo le vizo sentir peor a Simon. La madre de Karl le contaba con ternura sobre la juventud piadosa de su hijo. Wiesenthal no le dijo nada, no le conto como murio su Karl .

Durante muchos años Simon Wiesenthal pregunto a varios rabinos y sacerdotes como el debio actuar , luego de 20 años despues de la guerra, el escribio su historia, y la mando a varias personas que conocia: cartas preguntando ¿ que habria hecho usted en mi lugar? a los judios y no judios, a los catolicos, protestantes y a personas que no pertenacian a nunguna religion.

De los 32 hombres y mujeres, de los cuales el recibio las respuestas, solo 6 dijeron que Wiesenthal cometio un error cuando no perdono al aleman.

Uno de los cristianos escribio: "Yo comprendo su desicion de no perdonar a este hombre. Eso esta completamente de acuerdo con el espiritu del Antiguo Testamento. Pero tenemos el Nuevo Testamento, que nos dio Jesucristo, El Evangelio. Yo pienso, como cristiano, ustde debia perdonarlo".

otros respondian con las frases vacias, pero la mayoria de aquellos que respondieron dijeron que Wiesenthal hizo bien. "Pues que derecho moral el tenia para perdonar el mal que fue hecho al otro?" - preguntaban ellos , - "Solo el que ha sufrido esta calificado para tomar esa desicion".

Algunos de los judios respondieron, que la cantidad de los crimenes, que cometieron los nacistas salio de los limites de cualquiera capacidad de perdonar.

Herbert Gold, el escritor y profesor americano, dijo: " La culpa por este horror con todo su peso esta en los alemanes de aquel tiempo, y cualquiera reacion no puede excusarse ". El otro decia: " Aquellos millones de las personas sin culpa , que fueron torturados y matados brutalmente, deberian ser resucitadass antes que yo perdone".

La autora de unas novelas, Cynthia Ozick escribió : "A los hombres de SS hay que enterrar sin ataúdes. Y que todos ellos vayan al infierno!".

Un "cristiano" confeso: "Yo lo mataria en su cama.."

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Ahora quiero pasar un poco por el libro "La gracia divina" de Philip Yancey, donde en un capitulo el esta reflexionando en este relato de Wiesenthal y del perdon:

Cuando por primera vez lei "El Girasol",10 años atras, - Dice Yancey, - me sorprendio la unanimidad con que fueron escritas todas las respuestas. De los teologos "cristianos" yo esperaba hablar mas de la misericordia... Pero ahora, cuando lei todas estas lineas de nuevo vi este horrible logica de la vida sin perdon.
En el mundo, donde pasan cosas tan horribles, tanta crueldad, tanto odio, el perdon en verdad parece algo injusto, irracional, fuera de tiempo... Si, las personas, familias deben aprender a perdonar; pero que con los casos como de Alemania nazi? Como decia el filosofo Herbert Marcuse: "Nadie puede caminar libremente, matando, torturando, y despues cuando vendra el momento simplemente pedir perdon y recibirlo".

a decir verdad, yo no se que yo le responderia a Simon Wiesenthal - dice Philip Yancey, - Estamos autorizados nosotros perdonar el mal, que no fue hecho a nosotros y de cual no hemos sufrido, sino otros? Karl se arrepentio, pero cuanta gente con las caras de piedra, con la sonrisa contentos de si mismo realizaban el juicio en Nurnberg y Stuttgart?

Martin Marta, uno de los cristianos, cuya respuesta esta publicada en el libro de Wiesenthal, escribio algo con que tengo tentacion de ponerme de acuerdo: "Yo puedo responder a esta pregunta solo con silencio. Aquellos que no son judios, y mas los cristianos, no deben dar consejos acerca del Holocausto a aquellos quienes lo han vivido, en los proximos 2000 años. Pero despues ya no tendremos nada que decir". Pero debo confesar que al leer la gente que estaba de acuerdo de no perdonar, no podia evitar la curiosidad - Cuyo precio sera mas alto - del perdon o de no perdonar?? El argumento mas persuasivo a favor del perdon es su alternativa - la constante ausencia del perdon. Supongo, que el Holocausto es un caso especial, pero que vamos hacer con los casos mas recientes y que ahora pasan en el mundo?

Por la logica del odio: no luchar con lo enemigos significa traicionar a los antepasados y aquellos sacrificios que ellos han hecho; Pero en la ley de la venganza hay un gran defecto : ella nunca llega un punto final.

Lewis Smedes escribio: "La venganza es la pasión por ajustar cuentas. Es un ardiente deseo de devolver tanto dolor como el que nos han hecho pasar… El problema de la venganza es que nunca consigue lo que quiere; nunca ajusta las cuentas. La equidad nunca llega. La reacción en cadena iniciada por cada acto de venganza siempre sigue su curso sin que nadie se lo impida. Ata tanto a la víctima como a su verdugo a una escalera mecánica ascendente de dolor. Ambos están metidos en ella sin poder salir, mientras se siga exigiendo paridad, y la escalera no se detiene nunca, ni deja que nadie se baje de ella"

El perdon puede ser injusto, pues no lo merece el perdonado, pero el perdon nos da una opurtunidad de detener la implacable fuerza de la venganza.

Mientras tanto hoy, la violencia, el odio lentamente arde entre China y Taiwan, India y Pakistan, Rusia y Chechenia, entre judios y arabes en el Oriente Medio. Las raices de cada uno de estos conflictos estan en decadas o siglos pasados y como en el caso de los arabes y judios - en milenios pasados . Cada una de las partes intenta cobrar lo que le hicieron en el pasado .

Ahora tantas peliculas estan basados en la venganza, nos muestran como la gente mala mata a los buenos y un heroe va y encuentra a los malos y ajusta cuentas, en el final de pelicula vemos que el mal fue vencido por "el bien".

La politica esta trabajando con casos generales: fronteras, bienestar, crimenes. El perdon verdadero debe luchar con el mal, que esta dentro de corazon de cada persona concreta, con algo, de que la politica no se ocupa. El odio, rencor, venganza en las masas esta multiplicando como una epidemia. Una persona tosiendo puede contagiar a todo el autobus y La cura se debe hacer a cada persona por separado.

Helmut Tilike recuerda sus primeros clases biblicas, que el hacia despues que empezo a trabajar como pastor en una de las iglesias alemanas. El decidio ser fiel a las palabras de Jesus: "
Todas las cosas me son entregadas de mi Padre". Y asi el entendi que aun Adolf Hitler, estando al poder en el pais, solo era una marioneta en las manos de Dios, que es el Dueño de todo. El grupo que estudiaba la Biblia alli, consistia de dos ancianas y un hombre anciano, que tocaba el organo. Mientras tanto, tras de la ventana pasaban los ejercitos de Hitler Yugend. "El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza..." - debio simpre recordarse a si mismo Tilike.

Unos pocos santos, orando en una casa, - dijo Filip Yancey - mientras afuera marchan legiones de la fuerza es como una imagen. Los ejercitos de la fe parecen debiles en el mundo real ante la cara de las fuerzas del odio y venganza. Se puede salir a la batalla con un soldado contra una bomba nuclear?

PERO la hsitoria nos muestra cuanta fuerza tiene la gracia y el perdon!

Vamos a ver estos ejemplos de la historia en el mensaje siguente.

14 julio 2008

Los límites del perdón

Ahora quisiera dedicar un tiempo para reflexionar sobre el perdon, lo que es muy importante en este mundo, lleno de odio.

Hay un libro, "El girasol. Los Límites Del Perdón" de Simón Wiesenthal, sobreviviente del Holocausto, donde el cuenta su historia:

En el año 1944 Simón era un joven polaco, prisionero de guerra de los Nazis. El había visto cómo los Nazis mataron a su abuela en las escaleras del edificio donde vivía con su familia y cómo su madre fue llevada a la fuerza a un campo de concentración. En total, mataron a 89 miembros de su familia.
En desesperación, Simón intentó suicidarse, pero no pudo. Fue capturado y llevado a un campo de concentración.


Un día, fue llevado a un hospital para limpiar los pisos y hacer el aseo en general. Una enfermera se le acercó y le preguntó si el era judío. Asintió con la cabeza. Ella le dijo que la siguiera.

Con cierto temor, la siguió hasta una habitación en penumbras. En la cama estaba un soldado alemán mortalmente herido. Tenía la cara totalmente cubierta de vendas, con unos agujeros para los ojos y la boca. Era un oficial de alto rango de las SS alemanas. Quería confesar algo antes de morir.

“Me llamo Karl,” dijo el moribundo. “Tengo que decirte algo que hice que es horrible. Tengo que decírtelo a ti porque tu eres judío”.

Karl le contó que crecio en la familia católica, de su fe de niño, la cual había perdido en Hitelr Yugend (movimiento juvenil nazis). Despues como el habia ido como el voluntario a SS ( organización militar y de seguridad del partido nacionalsocialista aleman de los trabajadores en Alemania, responsable del exterminio de judíos durante el Holocausto). Y hace poco que el volvio mal herido del frente ruso.

En tres ocasiones Simón intentó irse de esa habitación. Cada vez el herido lo agarraba con una mano blanca, sin sangre, fría. Le imploró que escuchara su historia.

Le contó que en cierta ocasión, retirándose del frente ruso, cayeron en una emboscada y 30 de sus soldados fueron matados. En represalia, tomaron a 300 judíos y los encerraron en una casa de tres pisos.
Echaron gasolina en la casa, cerraron las puertas y lanzaron granadas contra la casa. Karl y sus soldados quedaron apostados alrededor de la casa para disparar a cualquiera que quisiera salir.

La casa comenzó a arder y los gritos de dolor y de miedo eran inhumanos. Le dijo: “Vi un hombre que abrazaba un niño pequeño. Su ropa estaba incendiada. A su lado estaba una mujer, me imagino que la madre de ese niño. Con su mano libre el hombre tapó los ojos de su hijo y los tres saltaron al vacío. Disparamos contra ellos mientras estaban en el aire... Oh Dios mio! "

Todo este tiempo Simon Wiesenthal estaba en silencio. Karl seguia contarle otras cosas horribles, pero siempre regresaba a ese episodio del hombre con el niño y cómo lo habían utilizado como blanco para dispararle.

“Estoy aquí lleno de remordimiento. En estos últimos momentos de mi vida, tú estás aquí conmigo. No sé quien eres ni como te llamas. Solo sé que eres judío.

Todas las noches tengo la misma pesadilla. Veo a ese joven padre con su hijo y su esposa saltar al vacío. Veo mi ametralladora dispararle mientras están en el aire.

Sé que las cosas que te conte son horribles, y mucho tiempo, esperando la muerte, quería hablar con un judío y pedirle perdón por mis atrocidades. Pero no sabia si aun hay aqui judios... Necesito tu perdón para poder morir en paz”.

Simón Wiesenthal, de profesión arquitecto, de 20 años de edad, vestido con el horrible uniforme de un prisionero de guerra, con una enorme estrella de David en el pecho, que lo distinguía como judío, sintió el peso de toda su raza sobre sus hombros.

El miro por la ventana al patio, lleno de la luz del sol. Miró lo restos miserables del que antes había sido un oficial orgulloso de su raza y su rango. Olfateó el olor fétido de un cuerpo putrefacto y tomó una decisión: se levantó de su silla y sin pronunciar palabra alguna, salió de esa habitación.



La segunda parte del libro está construida con las respuestas escritas por varias personas, a quien el autor le planteó la siguiente pregunta: “Si usted hubiera estado en mi lugar... ¿qué habría hecho?”...

Sobre estas respuestas y lo demas voy a escribir en el mensajes siguente.

13 julio 2008

El Tren. Поезд

Поезд...

16 mayo 2008

LA ORACION

PARTE DE UN TEXTO SOBRE LA ORACION

Permíteme pues que razone un poco contigo, pobre alma ciega, ignorante y aturdida. (a) Quizás tu mejor oración sea decir: "Padre nuestro que estás en los cielos, etc. ¿Conoces el significado de las primeras palabras de esta oración? ¿Puedes sin vacilación clamar, uniéndote al resto de los santos: "Padre nuestro"? ¿Has nacido realmente de nuevo? ¿has recibido el espíritu de adopción? ¿te ves a ti mismo en Cristo, y puedes allegarte a Dios como miembro de su Hijo? ¿o ignoras estas cosas, y aun osas decir: "Padre nuestro"? ¿No es el diablo tu padre? ¿y no haces las obras de la carne? ¡y te atreves a decir a Dios: "Padre nuestro"! Peor aun,¿no eres uno de los que encarnizadamente persiguen a los hijos de Dios? ¿no los has maldecido en tu corazón muchas veces? ¡y aun permites que de tu garganta blasfema salgan las palabras: "Padre nuestro"! El es Padre de aquellos a quienes aborreces y persigues. Del mismo modo que el diablo se presentó entre los hijos de Dios (Job 2:1) cuando éstos vinieron a comparecer ante el Padre, así ocurre ahora: si a los santos se les manda orar diciendo "Padre nuestro", todo el populacho ciego e ignorante del mundo entero ha de usar también las mismas palabras: "Padre nuestro".
(b) ¿Y dices de veras "Santificado sea tu nombre", de corazón? ¿te esfuerzas de todas las maneras honestas y legítimas en ensalzar el nombre, la santidad y la majestad de Dios? ¿Es tu corazón, tu manera de vivir, compatible con este pasaje? ¿te esfuerzas en imitara Cristo en todas las obras de justicia que Dios pide de ti, y que te manda? Así es, si eres de los que pueden en verdad clamar, con la aprobación de Dios: "Padre nuestro". ¿ 0 no será éste el último de tus pensamientos en todo el día? ¿No demuestras claramente que eres un hipócrita maldito, al condenar con tú práctica diaria lo que pretendes mostrar en tu oración con tu lengua embustera?
De veras quisieras que viniese el reino de Dios, y que se hiciese su voluntad en la tierra como en el cielo? Más aun, aunque tú, en la letra, dices: Venga tu reino, ¿no es cierto que te llevaría al borde de la locura oír el sonido de la trompeta, ver cómo los muertos resucitan, y tú mismo tener que comparecer delante de Dios, a dar cuenta de todo lo que has hecho con el cuerpo? Más aun, ¿acaso el sólo pensarlo no te disgusta en sumo grado? Y si la voluntad de Dios se hace en la tierra como en el cielo, ¿no va a ser tu ruina? En el cielo no hay un solo rebelde contra Dios; y si procede igualmente con la tierra, ¿no tendrá que lanzarte al infierno? Y lo mismo en cuanto al resto de las peticiones. ¡Ah, qué triste aspecto tendrían aquellos hombres, y con qué terror caminarían por el mundo, si supieran la mentira y la blasfemia que sale de su boca aun en su más perfecta simulación de santidad! ¡Que el Señor os despierte y os enseñe, pobres almas, a atender en toda humildad para que no seáis temerarios e ignorantes tocante a vuestro propio corazón, y mucho más en cuanto a vuestra boca! Cuando comparezcas delante de Dios (como dice el sabio), "no te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra" (Eclesiastés 5:2), especialmente a llamar a Dios "Padre" sin que tengas alguna bendita experiencia. Mas prosigamos nuestras consideraciones.




Es dura palabra!!! pero que bella enseñanza!!! , pues estas palabras no las dije yo , las dijo Jhon Bunyan un hijo de Dios quien con la otra parte de su enseñanza me hizo llorar .


Sé que lo que voy a decir es suficiente para que vosotros, hombres pobres, ciegos y carnales, os forméis extrañas opiniones de mí. Cuando voy a orar siento que mi corazón se toma reacio a allegarse a Dios; y no sólo eso, sino que una vez en su presencia experimento tanta aversión, que muchas veces me veo obligado a pedirle, primeramente, que tome mi corazón y lo atraiga a sí en Cristo, y cuando está allí, que lo mantenga cerca de El. Más aun, a menudo no sé qué pedir, tal es mi ceguera; ni cómo orar, tal es mi ignorancia. ¡Ay de nosotros, si por la bendita gracia, el Espíritu no ayudare nuestra flaqueza! ¡Oh, las dificultades que el corazón encuentra para empezar en el momento de la oración! Nadie sabe cuántos caminos apartados y tortuosos torna el corazón para alejarse de la presencia de Dios. ¡Cuánto orgullo, también, si se le permite expresarse! ¡Cuánta hipocresía, en presencia de los demás! ¡Y qué poco se comprende entonces la oración entre Dios y el alma en secreto, a menos que el Espíritu haya acudido para ayudad Cuando el Espíritu entra en el corazón, hay oración verdadera, pero no antes.........


Una vez iluminado el entendimiento, queda abierto el camino para que el alma se allegue a Dios con argumentos adecuados, a veces en forma de contienda, como en el caso de Jacob (Génesis 32: g); a veces -en forma de súplica, y no verbalmente tan sólo, sino que aun en el corazón el Espíritu introduce a través del entendimiento argumentos eficaces y capaces de conmover el corazón de Dios. Cuando Efraín llega a entender debidamente cuál ha sido su vil actitud hacia el Señor, empieza a lamentarse (Jeremías 31:18, 19, 20). Y al lamentarse contra sí mismo, emplea tales argumentos que conmueve el corazón del Señor, obtiene su perdón, y se hace agradable a sus ojos por medio de Jesucristo nuestro Señor: "Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba", dice Dios. "Azotásteme, y fui castigado como novillo indómito: conviérteme y seré convertido; porque tú eres Jehová mi Dios. Porque después que me convertí, tuve arrepentimiento, y después que me conocí'? (o recibí instrucción en cuanto a mí mismo), "herí el muslo: avergoncéme, y confundíme, porque llevé la afrenta de mis mocedades." Estas son las quejas y lamentaciones de Efraín contra sí mismo; ante las cuales el Señor irrumpe en las siguientes expresiones, capaces de derretir un corazón: "¿No es Efraín hijo precioso para mí? ¿no es niño delicioso? pues desde que hablé de él, heme acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él: apiadado, tendré de él misericordia, dice Jehová." Podéis, pues, ver, que es necesario orar con el Espíritu, pero también con entendimiento.



BENDITO SEÑOR ENSEÑANOS A ORAR !!!!!!!!!

10 mayo 2008

Charles Spurgeon El predicador

Esta nota tomada de la red es muy interesante para leer y reflexionar en estos tiempos de crisis mundial.
cristianos del mundo que estamos temiendo en verdad?


SPurgeon y el Dinero

En estos días de inflación y devaluación y de préstamos monetarios internacionales, en los que los editores cristianos en particular encuentran difícil sufragar sus gastos, es digna de consideración la actitud del Príncipe de los Predicadores en relación a las finanzas.Spurgeon vivía, al igual que nosotros ahora, en un mundo que pensaba en el dinero, que amaba al dinero, que hablaba de dinero y cuyo principal propósito en la vida era hacer dinero. ¡Spurgeon vivía en una época cuando la libra esterlina estaba representada por un real soberano de oro y no por un mero pedazo de papel sin valor!Como presidente del Colegio del Pastor, de un orfanato, de un asilo de ancianos, y de otras muchas instituciones, así como Pastor de una gran iglesia que a su vez contaba con veinte puestos misioneros de avanzada, con frecuencia confiaban al señor Spurgeon considerables sumas de dinero. Parte de ese dinero provenía de diversas fuentes (incluso anónimas), pero muchos de los fondos los generaba él mismo, por medio de la publicación de sus libros y sus compromisos de predicación fuera del Tabernáculo. Spurgeon abolió el cobro rentas por el uso de los asientos del Tabernáculo Metropolitano (práctica que era común en aquel tiempo), y después de unos cuantos años no aceptó recibir ningún salario, sino que vivía de las regalías generadas por sus libros. Su principio rector era: “en la mayordomía es necesario que un hombre sea encontrado fiel.”¡Su astucia financiera comenzó a muy temprana edad! Cuando era todavía muy niño, asistía a una escuelita que operaba en casa de una señora y le hacía falta un lápiz para hacer sus sumas, pero no tenía dinero para comprar uno. Prefiriendo evitar la ira de su maestra (especialmente porque a menudo perdía sus lápices), fue a la tienda de la aldea y solicitó un crédito por un cuarto de penique, que entonces era la mínima unidad monetaria de Inglaterra. Su padre se enteró de eso y le propinó una dura reprimenda por el endeudamiento. A partir de ese momento, Spurgeon jamás incurrió en deuda alguna. El gran Tabernáculo Metropolitano fue construido libre de deudas. Spurgeon comentaba: “¡he odiado las deudas como Lutero odiaba al Papa!”
Más tarde, siendo Spurgeon todavía un muchacho, se ganó una moneda de plata de seis peniques que le ofreció el Reverendo Richard Knill si se aprendía el himno: “Los designios de Dios son inescrutables.”Se ha dicho que podría escribirse un artículo acerca de “los seis peniques de Spurgeon”: los seis peniques que le dio a uno de sus huérfanos; los seis peniques que le dio a un pobre niño italiano cuando se encontraba de vacaciones en Italia, y así sucesivamente).El primer esfuerzo literario de Spurgeon cuando era un jovencito de quince años le aportó un premio de una guinea (un poco más de una libra esterlina). Su ensayo se titulaba “el Anticristo y su progenie, o el Papado desenmascarado”. Recibió su primer emolumento cuando predicó en Waterbeach, lugar donde le fue pagada una libra esterlina por dirigir siete servicios durante tres domingos consecutivos. En el mes siguiente recibió 50 chelines por predicar cinco sermones.En muchas ocasiones rehusó recibir dinero si dictaba algunas conferencias, incluso en Estados Unidos, país que nunca visitó. Spurgeon comentó a raíz de recibir una de esas invitaciones: “nadie sabrá hasta que me muera cuán poco le importaba a C. H. Spurgeon el dinero.” Pero del dinero que recibía mantenía cuidadosas cuentas como mayordomo del Señor. Llevaba un libro de contabilidad titulado: “Cuenta del Fideicomiso de Charles Haddon Spurgeon.”Siempre que recibía un legado para su uso personal, consultaba con su abogado para confirmar que no hubiera parientes vivos del donante que tuvieran más necesidad de ese dinero. ¡Qué bueno sería que tal integridad y magnanimidad prevalecieran hoy!Spurgeon daba grandes sumas de dinero a causas y personas que lo merecieran. Cada día recibía cartas con peticiones de ayuda y ningún caso que lo mereciera fue rechazado jamás. Siempre llevaba consigo un fajo de billetes de cinco libras esterlinas en el bolsillo de su chaleco para su pronta distribución entre los necesitados, especialmente tratándose de necesitados ministros del Evangelio y de sus viudas.Cuando murió y fue abierto su testamento, se comprobó que únicamente dejó el valor de su casa y el derecho de autor de sus libros. Habría podido ser un hombre rico, pero murió como un pobre, ya que distribuyó todo mientras vivía
En la foto, el "Príncipe de los Predicadores", Charles Spurgeon.

Nota: Lo siguiente corresponde a los apuntes de un estudio realizado a los Predicadores de la Iglesia Pentecostal Naciente de Puente Alto.
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2ª Timoteo 2:15; 3:16 – 4:2).

06 mayo 2008

La Confesión de Pedro

LUCAS 9:18

Mucha gente en un lugar desierto de Betsaida había contemplado Milagros hechos por Jesús, allí en un lugar lejano y árido habían recibido la palabra y sanidad, la Biblia dice que muchos necesitaban ser curados, estaban cautivados por la ternura y la autoridad del Maestro, el día comenzó a declinar, en medio de todo ello un milagro mas fue evidente a sus ojos, 5000 hombres fueron alimentados, con solo la base de 5 panes y dos pescados, luego Jesús apartado ya y después de orar hizo una pregunta a sus discípulos ¿Quien dice la gente que soy yo? Y ellos respondieron: Unos Juan el Bautista, otra Elías, y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.

Luego Jesús pregunto: ¿Y vosotros quien dices que soy? ….

Cuantas veces nos hemos sentido en un desierto y allí Dios nos hablo su palabra, sano a muchos que necesitábamos ser curados, y luego nos alimento.
Y luego vienen las preguntas ¿quien dice la gente que soy? alguien decía: "Un hecho vale mas que mil palabras" no es evidente que hoy dice el mundo de Jesús? El mundo no cree que Jesús sea El Hijo de Dios, pues si le creyeran ellos obedecerían su palabra. Como dijo CS LEWIS. Hay 3 opciones cuando dices creer en Jesus y estas son o tu crees que es :

1. Lunático: Jesús no era Dios, pero erróneamente creía que lo era.
2. Mentiroso: Jesús no era Dios, y lo sabía, pero lo sostenía de todas formas.
3. Señor: Jesús es Dios

Si el mundo cree en Jesús ES EL HIJO DE DIOS lo hace solo lo hace de palabra hoy en día basta con ver la TV, los periódicos, o mirar nuestra realidad.

Pero como pueblo de Dios, el también hizo la pregunta directamente

¿Y TU QUIEN DICES QUE SOY?

Que hacemos como pueblo de DIOS? Realmente mostramos a un Dios Santo? Somos un pueblo apartado para El? O somos un grupo de religiosos que a través de nuestro testimonio mostramos una gran mentira? Cristianos que dicen amar a Dios y no acuden a la casa del Señor? Cristianos que beben licor? Cristianos que fuman? Cristianos que hablan bromas de doble sentido? Cristianos que dicen NO SEAS TAN RADICAL?
Cristianos que aman el mundo? Cristianos que en la iglesia tienen rostro de ángel y luego se pasan hablando mal de su vecina? Cristianos que hacen en yugo desigual? Cristianos que hacen su trabajo negligentemente? cristiano que no confian en la provision de su Padre ?…..
Cristianos que miran cosas que Dios detesta?....
QUE DECIMOS NOSOTROS ¿QUIEN ES JESUS?

Claro alguien dirá, la santidad no son cosas que se hacen o se dejan de hacer .sino una actitud, y eso es verdad, pero nadie que hace del pecado un deleite o parte de si puede decir que camina en santidad, es por GRACIA y bendita sea esa GRACIA, pero la GRACIA NO ES LICENCIA PARA PECAR, AQUEL que hace de estas cosas parte de si que piensa que todo esta bien solo se engaña a si mismo.

OCUPAOS DE VUESTRA SALVACION CON TEMOR Y TEMBLOR (Filipenses 2:12)

La virtud más resaltante de nuestro Dios es su SANTIDAD Y EL DICE:
Sed santos porque Yo soy Santo (Lv. 11, 41)

Pueblo de Dios ¿ tu quien dices que es Jesus ?

Señor PERDONANOS Y Ayúdanos a caminar diligentemente y con temor de ti, y Bendícenos en verdad! para amarte de TODO CORAZON, en el nombre de Jesus.
Amen

En este link podran leer un poco sobre la iglesia actual en China, segun se a ellos les preguntaron que piensan sobre la iglesia y ellos respondieron : ELLOS ESTAN JUGANDO A LA IGLESIA.

-----> http://www.altisimo.net/maestros/china.htm

cuanta verdad hay en esto hermanos !!!!!!!

28 abril 2008

El Exodo

EL EXODO , con seguridad este fue mucho mas maravilloso de lo que podemos imaginar en este video .

27 abril 2008

Una cancion en hebreo

Un adaptacion en video para una cancion muy bella en hebreo subtitulada en ruso

Públicamente específico

David Wilkerson recuerda que a la edad de 12 años tuvo una experiencia que le permitió poner en práctica la enseñanza que su abuelo – un fogoso evangelista – le había dado, de ser “públicamente específico” en sus oraciones. Llegaba un día a su casa del colegio cuando se encontró con la terrible noticia de que su padre – el pastor Kenneth Wilkerson – se moría a causa de una crisis en sus úlceras duodenales. El médico le había dado dos horas de vida. David escuchó la terrible sentencia del médico de labios de su madre, y decidió bajar al sótano para orar. Allí oró tan fervientemente como pudo, para contrarrestar su falta de fe. Pero él no sabía que su voz se escuchaba claramente en el dormitorio de su padre, gracias a las tuberías de la calefacción, que hacían las veces de verdaderos megáfonos. Su padre lo mandó llamar, y pidió a su esposa que leyese Mateo 21:22: “Y todo lo que pidieries en oración, creyendo, lo recibiréis.” Lo leyó una docena de veces. Después, David se acercó a su padre, y oró: — Jesús, yo creo lo que tú dices en tu Palabra. Sana a mi papá. En seguida, se acercó a la puerta y anunció al doctor y los ancianos de la iglesia, que esperaban afuera: — Doctor, le ruego que venga. Yo he ... orado creyendo que mi papá mejorará. El doctor se acercó con una sonrisa cariñosa y compasiva (pero totalmente incrédula), y examinó a su padre. Le preguntó cómo se sentía.— Como si una nueva fuerza me corriera por el cuerpo – contestó. — Kenneth – dijo el médico – acabo de ser testigo de un milagro

25 abril 2008

El valor de una Biblia

En su libro “El contrabandista de Dios”, el hermano Andrés, de nacionalidad holandesa, cuenta que, en uno de sus viajes a Rusia en la década de los sesenta – en plena “Guerra Fría”– asistió a una reunión cristiana en Moscú, buscando contactos para entregar su cargamento de Biblias de contrabando.

Al terminar la reunión, mientras se saludaban los fieles en el vestíbulo, su atención y la de Hans, su acompañante, se fijaron en un hombre de mediana edad, que estaba solo, observando apegado a una pared. Ambos sintieron un impulso de acercarse a él. Pese a los legítimos recelos del hombre, lograron entablar conversación.

Se trataba de un cristiano de Siberia que pertenecía a una congregación de unos ciento cincuenta hermanos, en la cual no había ni siquiera una Biblia. Un día, en un sueño, se le dijo que viajara a Moscú, porque allí iba a encontrar una Biblia para la iglesia. Al principio él se resistió ante la idea, porque sabía que en Moscú también había escasez de Biblias. Pero había venido y ahí estaba ahora, esperando pacientemente su Biblia.

Cuando terminaron de oír la historia, Andrés y Hans se miraron, perplejos. Entonces, Hans le resumió en breves palabras al cristiano ruso la historia completa:

— A usted le dijeron en Siberia que viniera hacia el este 3200 kms. para conseguir una Biblia, y a nosotros, en Holanda nos dijeron que fuéramos hacia el oeste 3200 kms. llevando Biblias a las iglesias de Rusia. Y aquí estamos esta noche, reconociéndonos en el mismo momento en que nos encontramos.

Cuando le entregaron su Biblia – la primera de varias – el cristiano siberiano se quedó atónito. Sostuvo su Biblia a la distancia de su brazo y la miró detenidamente. Después miró a sus benefactores y volvió a mirar su Biblia. Entonces, súbitamente, se rompió el dique de sus emociones y llenó el ambiente con ruidosas expresiones de gratitud y abrazos.
El hermano Andrés, en El contrabandista de Dios
"Les digo palabras duras, pero son palabras verdaderas. ¿Qué dirá Dios, finalmente? Cuando vayan a su presencia, Él preguntará: "¿Leíste mi Biblia?" "No." "Te escribí una carta de misericordia, ¿la leíste?" "No." "¡Rebelde! Te envié una carta invitándote a venir; ¿la leíste alguna vez?" "Señor, nunca rompí el sello: siempre la guardé bien cerrada." "¡Desdichado!", dice Dios. "entonces, tú mereces el infierno; si te envié una epístola de amor, y ni siquiera quisiste romper el sello, ¿qué haré contigo?" ¡Oh! No permitan que eso les suceda a ustedes. Sean lectores de la Biblia; sean escudriñadores de la Biblia."
Charles Spurgeon 18-03-1855

23 abril 2008

Biblia en la Union Sovietica (video con la cancion de Marcos Witt)

El 11 de marzo de 1931 la Union Sovietica prohibio la publicacion de la Biblia con el mismo castigo que el contrabando de drogas y distribucion de pornografia.
En la enciclopedia sovietica a Jesus describian como un personaje mitológico, y la Biblia - como una colección de los mitos judíos, los cuales "los clericales usan para abrumar el mente de la gente". En aquel tiempo tener una Biblia en casa y participar en las reuniones cristianas era peligroso.
Solo en los años 1980 la gente de URSS recibieron una opurtunidad de conocer este Libro, cuando fueron distribuidos gratuitamente 5 millones de Biblias.